¿Hay alguien ahí?


Como un libro aún por escribir
Octubre 18, 2007, 12:21 pm
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No encontraba ningún modo de explicarlo, ni a quién, ni tan sólo pensé que seria algo común… y hablando por hablar, encontré las palabras exactas. A poco menos de un mes de cumplir los 23, hago balance de un año que, como creo haber repetido en varias ocasiones, ha sido gris: ni blanco ni negro, sólo gris, light, carente de toda sustancia, un año que ha pasado sin pena ni gloria. Ha sido como leer una página de un libro y al terminarla no saber qué has leído, pero al querer volver a leerla, ya no puedes… ya ha pasado. No te arrepientes de no haber prestado atención, porque tampoco es que vayas a perder el hilo de la historia… pero quedará como una laguna como cuando sales de fiesta, y al dia siguiente sólo empiezas a recordar lo que hiciste por las fotos que te cuestan descargar (y las miras de reojo) por miedo a descubrirlo.

Como parte positiva, destacar la gran responsabilidad de la cual he hecho gala, que bien podría traducirse en ocasiones como: aburrimiento. ¿Dónde han quedado las locuras? El alargar las noches para convertirlas en amaneceres, desayunar con las gafas de sol puestas ser víctima de las miradas fulminantes a modo de reprimenda de los domingueros; el llegar al trabajo con la legaña pegada en el ojo y la sonrisa en la cara al recordar el momento de decidir entre irse a dormir o tomarse la última… que nunca lo es; el recorrer cientos de kilómetros para sorprender a alguien, o a ti mismo; el gastarse una pasta en un zapatos de tacones imposibles que sólo aguantarás durante la cena… Todas esas cosas que, aún sabiendo no debes hacer, las haces porque te hacen sentir vivo, que todo esto merece la pena, que hay que seguir para contarlo.
 

Se me quedó una página en blanco entre cosas que no viví y otras que quise olvidar, que no merecían permanecer escritas en mi libro, pero lejos de lamentarme, decido cojer aire y fuerzas para seguir escribiendo esta nueva página quitándome la vaguería que me tiene pegados los pies al suelo. Moverme. Vivir para no dejar, de nuevo, los días pasar.



Reincidente
Septiembre 28, 2007, 10:34 am
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Lo volví a hacer, y la culpa se pegó en mi cuerpo como sustituto del vestido que tenía preparado… y no llegué a ponerme. Volví a negarme la oportunidad, mentí. Le mentí. Y me duele. Podría haberle dicho que no, que no sé porqué, pero no. Y quizás hubiéramos cenado otro día… aunque, en el fondo, sepa que no. 

Y me repito una y otra vez que esto tiene que ser miedo, ¿qué sino?



Llueve… y no parece que vaya a escampar
Septiembre 21, 2007, 1:11 pm
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Estoy triste y se nota. Se nota en cada palabra, en cada instantánea, en cada gesto y mirada, en cada letra… letras que se convierten el fiel espejo de lo que en mi alma habita. Extraña y dura soledad. Aburrida rutina y falta de imaginación para romperla.

A menudo tecleando en mi oficina, me observo soñando, imaginándome andando por caminos dibujados entre árboles enormes que me observan desde lo más alto, sin rumbo, sin destino; cerrando los ojos y apretándolos muy fuerte (como cuando eras pequeña y te los apretabas con los dedos para ver estrellitas), puedo sentir la dureza de las botas en mis pies que, a su vez, producen los quiebros de las ramas a mi paso… es lo único que oigo y lo que quiero oír.

No sé por qué motivo necesito respirar otros aires, no sé por qué quiero ver nuevos lugares en los que quedarme boquiabierta con paisajes que nunca antes ví y con escenarios irrepetibles para deleite mi cámara, y no sé por qué la gente se empeña en quedarme quieta, parada, inmune a todo movimiento que le rodea. Conocen lo justo y necesario, y no buscan más. No quieren ser mis acompañantes en mis anheladas aventuras… y me duele no poder compartir esos mágicos instantes.

Siento que necesito desorbitar el número de disparos de mi cámara, descubrir nuevas funciones de ella que me hagan dar saltos de alegría cuando consigo un efecto inesperado y rabiar cuando no lo consigo…, invertir cientos de horas frente al ordenador aprendiendo nuevos efectos, superarme, crecer… Y, al mismo tiempo, algo me sujeta al suelo y la vaguedad me acecha como un cemento rápido que me ha pegado el culo al sofá. Sería fácil echarle la culpa al cambio climático por andar siempre con los ojos entreabiertos (o entrecerrados) como alma en pena, deambulando por aquí y por allá,… pero seguramente, la culpa, esta vez y como siempre, volverá a ser mía.



La respuesta a mis preguntas
Septiembre 17, 2007, 5:22 pm
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Durante el pertinente reposo de cada mediodía en el sofá, me he quedado de nuevo embelesada escuchando a Eduard Punset; por suerte, esta vez, he conseguido cogerlo a tiempo y he disfrutado de la entrevista al completo. La forma que tiene de hablar, de razonar, envuelve cada palabra como acunándola… es simplemente: GENIAL.

Al ver que ha sacado un nuevo libro llamado ‘El viaje al amor. Las nuevas claves científicas.’ , no he dudado en correr a su web (http://www.elviajealamor.com/) a seguir informándome y, por supuesto, comprarlo (poca solvencia que tenemos, gastémosla en culturizarnos); al pasearme por ella, he caido en la tentación de hacer el test que propone sobre la capacidad de amar de cada uno… arriesgándome a oír lo que menos me apetecía (si no quieres saber, no preguntes). Y el resultado, decía así:

¿Cuál es tu capacidad de amar?

Tu capacidad de amar es de 34
“Te cuesta establecer vínculos sólidos con los demás, ya sea porque huyes de los compromisos y las obligaciones que ello implica o porque eres incapaz de establecer dicho vínculo.
Además, no disfrutas especialmente con las relaciones sociales, sino que prefieres la soledad.
Puede que te marcara alguna experiencia vital negativa, familiar, escolar o de pareja, y ello te dificulte llevar una vida de pareja madura, lo cual no significa que otras personas no hayan pasado por lo mismo, pero sí que para ti es más difícil sobreponerse.
Posiblemente seas una persona bastante centrada en ti misma y, por tanto, bastante cerrada a las relaciones y al mundo. En general no eres ni muy positivo ni muy seguro.
Posiblemente pienses que la vida no te ha tratado como te mereces y que hay personas que se han beneficiado de una posición que no les corresponde.”

He de decir que el resultado es 34 en una escala de 0 a 160… lo cual viene a ser preocupante (cuando no alarmante). Lo que yo había adoptado como excusa cada vez que alguien se encaprichaba conmigo (‘verás, es que yo no valgo para esto…’), ¡era verdad! Creo que voy a hacerme una pegatina con eso…



Una mañana de lunes
Septiembre 17, 2007, 10:06 am
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Según la Real Academia de la Lengua Española…

soñar.

(Del lat. somniāre).

1. tr. Representarse en la fantasía imágenes o sucesos mientras se duerme. U. t. c. intr.

2. tr. Discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no lo es. U. t. c. intr.

3. tr. Temblar a alguien, acordarse de su venganza o castigo. U. m. c. amenaza. Yo os haré que me soñéis. Me vas a soñar.

4. intr. Anhelar persistentemente algo. Soñar con grandezas.

Soñar, soñar, soñar… sueño despierta y me gusta cada vez más, evadirme, inventar una vida que no existe, almenos por el momento; reinventar, construir, fantasear, divagar… y vuelta a empezar. Abrir las alas y levantar el vuelo. Mezcla perfecta de fantasía y realidad. Soñar un futuro, coger las medidas, proyectarlo y construir. Sin necesidad de diferenciar lo que és de lo que no.

 [...]

El corazón me palpita más fuerte, más rápido. Se acerca el día, puedo ver empezar la cuenta atrás (30, 29, 28…), quedan días para conocer a mi amigo más preciado y, a su vez, desconocido. Nunca lo ví, pero nunca sentí a nadie tan cerca. Dos almas tan parecidas, casi idénticas; dos vidas cruzadas por el Dios Internet; dos años forjando una amistad a base de miles de palabras, miles de fotografías, miles de secretos… Mantengo el alma en vilo, intrépida, me embarco en una aventura de la cual no sé el final, ni el principio… una fecha, un lugar, dos personas que se conocen sin conocerse, y un canguelo me recorre la columna como una descarga eléctrica de emociones… un cúmulo de sensaciones me envuelven y no hay lugar para las dudas.



Mucho cuento
Septiembre 15, 2007, 5:25 pm
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Ari me dijo ayer que le recordaba a uncuento de princesas… pero siendo yo el Príncipe que anda de un lado al otro, zapato en mano, probándoselo a todo pretendiente que le pudiera ir bien… o, almenos, se acercara.

Por un momento me imaginé con vestido rosa de seda, corona torcida, barba de 3 días y botas camperas, de esas que lleva el gato de Shrek, deambulando perdido (¿perdida?) por una aldea desconocida probándole el dichoso zapato cristalino a quién se interpusiera en mi camino… y, a pesar de reírle la gracia y aceptar que, en cierto modo, era verdad, que yo soy más príncipe que princesa, hoy recordaba sus palabras con algo de desconcierto: ¿me estaré excediendo en mi busqueda del amor?

Yo, la gran defensora de las relaciones no-estables, del amor libre, libre de ataduras, de ligamentos, de compromisos; mujer moderna dónde las haya en estos menesteres… ¿me he declarado soltera y buscando compromiso con agonía y desespero?

NO puede ser que ser la solterita de oro del grupo durante tantos años,me acabe pasando factura de este modo… no debería preocuparme tanto quedarme sola, porque al final y al cabo es cierto, soy joven, mucho, y me queda tanto por vivir…

Será cuestión de sacarle el polvo a mi zapato de cristal y darle una vuelta… hoy es sábado.



Sola… sin estarlo
Septiembre 11, 2007, 4:22 pm
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Una de dos… o no sientes lo mismo… o no quieres sentirlo.

Y yo me callo por no decirle que muero por enamorarme, por soñar despierta cada día, que me encantaría ser la persona que él vé en mí, que necesito querer… y que me quieran y en cambio no puedo, no sé… o no valgo. Quiero gritarle que me odio por no poder decirle Sí quiero,  ser felices y comer perdices. Y despertarme en un mundo que no sea éste, hacerlo en uno que está permitido soñar y en el que, además, ésos, se convierten en realidad. Quiero tener la inocencia de Amèlie, vivir en un mundo paralelo y conseguir que la historia de amor más bonita que pude imaginar… me suceda a mí. Quiero dejar de oír que soy joven, que queda mucho por hacer, que aproveche el tiempo, que disfrute, que todo llegará, no quiero tener más paciencia, quiero tener mi historia de amor… aunque no sea eterna.



Reunión de valor
Septiembre 6, 2007, 12:08 pm
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Como viene siendo costumbre… cuando se me plantean dudas (enormes y en grandes cantidades) sobre algún cambio que puedo ofrecerle a mi triste y aburrida existencia; no tengo otra opción que, en primer lugar, argumentármelo a mí misma para, después al leerlo, ver si lo que estoy diciendo en una locura más o es algo palpable y factible. La segunda fase sería escuchar una segunda opinión.

Esta vez lo escribo estando casi segura de que ese cambio se va a producir… siendo consciente de que es una locura. Y no me importa que lo sea. Esta mañana me he levantado con una sensación de ahogo, de aburrimiento crónico, de inactividad, de desasosiego… una noche llena de pesadillas (por aquello de no variar) indudablemente causadas por la sorpresa de descubrir que, de nuevo, se acerca noviembre… sigilosamente… como el depredador acecha a su presa…; volveré a soplar las velas de mi tarta de cumpleaños con la sensación de que he cumplido 90, de que tengo la vida de alguien de esa edad. Los años pasan inevitablemente y no me importaría cumplirlos cada día, si tuviera la sensación de haberlos vivido intensamente.

Como en todo lo importante, y esta decisión no iba a ser menos, procedo a realizar mi lista para sopesar los pros y los contras…

Motivos por los cuales volverme loca y dar el paso:

1. Tengo un buen trabajo en el que el salario no es bueno, pero promete mejorar… algún día. Mientras, cualquier plan que incluya gastar dinero, queda excluido. No quiero que algo material influya tanto en mi vida; odio que el dinero juegue un papel tan importante y necesario en mi vida. No soporto depender de mi precario sueldo.

2. Sí, disfruto de mis fines de semana libres (por primera vez en mi vida), pero he dejado de disfrutarlos (por primera vez en mi vida). Léase punto 1.

 3. No puedo seguir levantándome cada mañana, deseando que vuelva a ser de noche y volver a acostarme. Sabiendo lo que pasará cada día. Dejando que se repitan… un día tras otro.

4. Jamás ascenderé ni ocuparé otro lugar en la empresa, que no sea este en el que me encuentro. Si trabajara aquí 60 años… 60 años seguiría haciendo lo mismo. Cada día.

5. Soy joven. ¿Necesariamente debo mantener el mismo empleo para siempre? ¿Qué hay de malo en experimentar nuevas vivencias laborales? ¡Arriesgarse toca ahora!

6. En mi empresa somos 4 curreles. Berta, empezará a disfrutar de su baja maternal en una semana. Ágatha es la prepotencia hecha mujer con un grave problema de bipolaridad y grandes dosis de mál carácter. Jesús es su perrito faldero sin carácter y lleva la otra parte del velcro que comparte con Ágatha. Decir que mantienen una relación sumamente edulcorada, sería decir poco… Con la idea de pensar en quedarme a solas con ellos dos… me entra el mono de insulina. Bien mirado… ¿qué culpa tienen ellos? ¡Se quieren! Y que ella estuviera dos años saliendo con su novio y el pulpo a la vez… no quiere decir que sea mala, sólo que le falta… ¿empuje?

7. Todo me molesta, y he notado que, de un tiempo hacia aquí, ya no me río tanto… o nada. Y ciertamente, me he ganado a pulso la etiqueta de antipática que mis padres, muy amablemente, me han concedido. ¿Qué me ha pasado? ¿Dónde están mis ganas de vivir? ¿Y mi alegría?

Llegados a este punto de introspección, releo y me pregunto: ¿es culpa mía? ¿del trabajo? ¿me he dejado perder? ¿me he acomodado? ¿por qué he dejado de explorar? ¿por qué se me ha dormido esa niña que tengo dentro? ¿me he vuelto tan responsable que se me ha olvidado ser joven? ¿y por qué reponen cada verano Las gemelas de Sweet Valley?

Demasiados interrogantes…



La maldición
Septiembre 3, 2007, 5:17 pm
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Una hora y tres cigarrillos después, sigo sin creer que sea cierto… no puede serlo… no puede.

Una felicitación de cumpleaños vía messenger, con un día de retraso , se ha convertido en 3 líneas, en toda una declaración de no-intenciones:

-¡¡Feliz cumpleaños!!

  – ¡Ostras, cuanto tiempo! ¿Cómo estás?

-Genial, ¿qué tal te va todo?

  – Muy bien, ya hace un año que vivo en Manila.

- Sí, ¡cómo pasa el tiempo!

  – El trabajo va genial, me caso el año que viene.

- … [¿dónde está el aire que me falta? ¿y mis pulmones? ¿tengo?]

  – La cosa ha ido un poco rápido, pero es que ella es mayor.

- … [Claaaaro... ¡eso lo cambia todo! ¿Pero qué está pasando?... ]

Cambio y corto. Él parecía estar atareado, y a mí me faltaba el aire. Mis disculpas por parecer una neurótica atrapada en el pasado (claro que eso no se lo he contado) y un me-largo-a-trabajar-antes-de-que-me-diga-que-se-casa-de-penalti.

Sergi siempre ha sido especial para mí. Nos conocimos de una forma tan diferente, tan especial… tan mágica, que si tuviera que decir que algo de lo que me ha sucedido en esta vida estaba escrito, sin duda sería haberlo conocido a él.
Empezamos a tener una relación de amistad a distancia con varios encuentros, yo no me dí cuenta de que él pedía más y mi cabeza no estaba para amores a larga (ni a corta) distancia. Demasiados baches en la carretera.
Y lo perdí. Abrió sus alas y se dejó llevar por el viento… ¡y menudo viento!

¿Porqué siempre me doy cuenta tarde de las cosas? ¿Por qué nunca pasan las cosas en el momento adecuado?

Dios… ¿por qué siempre te llevas a los mejores?

Este ir y venir de emociones, lejos de producirme alegría por la felicidad de un ser querido (imagino que esa fase es la sucesora a la del primer impacto), me hunde en la más profunda desolación. Parece que es una maldición que se cumple cada año desde que mi estado civil se estancó en soltera crónica y sin esperanza de cambios; desde hace 3 años, por estas fechas, recibo la notícia de que alguno de mis íntimos amigos, cuyo proyecto, en principio, era ser algo más; se casa, será padre… ¡o ambas cosas! ¿Será una maldición por hacer caso omiso de las palabras de X5?

[X5 es un amigo especial que nunca iba a promocionar por expreso deseo mútuo. Estábamos bien como estábamos y cuando me mudé de ciudad, todo quedó en una bonita historia que contar con un madurito atractivo en mi caso, con una jovencita resultona, en el suyo. Una noche de confesiones de diván, ya habituales al introducir como costumbre beber Lambrusco (o cava, según existencias) una noche sí, y otra también; un semblante serio se instaló en su cara y su voz siempre amena y tierna para conmigo, se volvió firme para decirme que:

'El amor pasará por delante de tí y serás incapaz de reconocerlo; no se puede ser siempre de piedra.'

Aquella noche al llegar a mi cama, no pude darle vueltas a esas palabras que X5 había pronunciado con excesiva (a mi entender) crudeza,... mi cabeza ya daba suficientes vueltas por sí sola, pero tiempo después, y al ver la sucesión de hechos relacionados a mis amigos íntimos del pasado y presente y a sus compromisos matrimoniales (o de hecho), no puedo evitar oírlas una vez y otra en mi cabeza.]

Esa voz, la misma que me atormenta en mis horas de descanso nocturno, arremete contra mí recordándome que la soledad aguarda a la vuelta de la esquina para ajustar cuentas por los desprecios que al amor le dí; me recuerda que sola estoy y sola viviré, por dejar pasar esos corazones que no quise (juro que no pude ni supe) reconocer.

Sergi no merece permanecer en las sombras… por una vez, nada de maquillajes.



¿Qué no quieres?
Agosto 28, 2007, 10:31 am
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Wen me dijo una vez: ‘Necesito una mujer que no me hable durante la primera hora siguiente a despertarme’; ése, era su ideal de mujer, una de las características que debía poseer la mujer con la que compartir el resto de su vida o, almenos, parte de ella.

En aquel momento, pensé que era un comentario que merecía estar muy cerca del número 1 en el ránking de comentarios machistas por excelencia… pero mirándome en el espejo antes de hablar, me dí cuenta de que yo era igual. Me levanto con el carácter un poco agrio, y me cuesta unos minutos salir del estado ogro.

No sé cómo puedo acordarme de frases tan puntuales como ésta que hace años escuché, pero ahora, en circunstancias totalmente distintas, en un mundo completamente diferente y llevando a cuestas el saco de las experiencias que la vida te va cargando, no se me ocurre otra cosa que preguntarme: ¿únicamente sabemos lo que no queremos?

Hablando siempre en primera persona, puedo afirmar que sé perfectamente lo que no quiero… pero me cuesta averiguar lo que quiero. En ocasiones me muestro excesivamente conformista (según en qué), lo cual significa no expresar mis deseos, lo que realmente quiero. Bien porque nadie me lo pregunta, bien porque no me lo pregunto yo. Y adopto un rol en el que sigo la corriente cuando todo me parece bien, pero estallo cuando algo no me gusta… y empiezo a pensar que vivo en un (casi) permanente estado de enfado (¿disconformidad?) que me agota. La solución bien podría ser hacer oír mi voz y voto, gritar que estoy aquí y qué es lo que quiero, pero el no saberlo… puede que sea un pequeño detalle a tener en cuenta.

Mirando desde lejos… bien pude ser aquella mujer que no hablara al despertar… pero de Wen, hablaré otro día.